Siguiendo la cultura apícola de Japón | El clima del Monte Daisen en Tottori y la labor de la abeja japonesa

Siguiendo la cultura apícola de Japón | El clima del Monte Daisen en Tottori y la labor de la abeja japonesa

La miel ha acompañado la mesa japonesa desde tiempos antiguos. Detrás de cada gota se encuentra la cultura apícola de Japón, cultivada a lo largo de muchos años. En este artículo, presentamos la trayectoria y la situación actual de la apicultura en Japón, y dirigimos la mirada hacia la labor de la abeja japonesa que se transmite en el Monte Daisen, en la prefectura de Tottori. Sigamos la historia de una labor silenciosa en la que la naturaleza y las personas conviven.

Siguiendo la historia de la apicultura en Japón

Abejas entrando y saliendo de la colmena entre el verdor

En Japón, la miel se ha apreciado desde tiempos antiguos, y se dice que la labor apícola tiene una larga historia. Antiguamente se valoraba como un dulce preciado que se obtenía de los nidos silvestres de la abeja japonesa, y con el paso del tiempo las personas comenzaron a preparar colmenas y a convivir con las abejas.

Más tarde, a partir de la era Meiji, se introdujo la abeja europea, fácil de criar y de gran producción de miel, y se dice que la apicultura se expandió como industria. Por otro lado, la apicultura con la abeja japonesa, que ha habitado los satoyama de Japón desde la antigüedad, también se ha transmitido de forma discreta y continua en diversas regiones. La labor de la abeja europea y la de la abeja japonesa, cada una a su manera, han ido superponiendo capas ricas a la cultura apícola de Japón.

La relación entre la abeja japonesa y el satoyama

Inspección de las abejas agrupadas en los cuadros de la colmena

La abeja japonesa es una especie autóctona que ha vivido en el clima de Japón desde tiempos antiguos. Se dice que, en comparación con la abeja europea, la cantidad de miel por colonia es más modesta, pero, a cambio, recoge lentamente el néctar de las diversas flores del entorno, y se dice que nace un sabor que refleja el cambio de las estaciones.

La labor de la abeja japonesa mantiene una relación inseparable con los bosques mixtos y las flores silvestres del satoyama. Que las abejas visiten las flores ayuda a la polinización, las plantas dan fruto y la vida se conecta con la siguiente estación. Dentro de este ciclo natural, la labor humana de la apicultura se ha sumado con delicadeza. La cultura apícola de Japón no ha sido solo un medio para obtener dulzura, sino también una sabiduría de vida que convive con el ecosistema del satoyama.

Las bendiciones que cultiva el sagrado Monte Daisen

Las aguas cristalinas y el musgo del arroyo Kitanisawa al pie del Monte Daisen

El Monte Daisen, en la prefectura de Tottori, es conocido como la cima más alta de la región de Chugoku y es una montaña sagrada que ha reunido devoción desde tiempos antiguos. En sus faldas, donde se extienden los bosques de hayas, fluyen aguas puras y diversas hierbas y árboles florecen a lo largo de las cuatro estaciones. Podría decirse que este rico entorno natural es un escenario ideal para que la abeja japonesa recoja néctar.

En el aire limpio y la diversa vegetación del Monte Daisen, las abejas visitan las flores que florecen en cada estación y acumulan néctar poco a poco. Se dice que la miel cultivada en un entorno cercano a la naturaleza, sin excesiva intervención humana, adquiere un sabor profundo que parece reflejar tal cual el clima de esa tierra. La propia tierra del Monte Daisen da forma a la personalidad de la miel.

Un método transmitido y una apicultura sostenible

Apicultor inspeccionando la colmena

La «miel de Daisen» se cosecha una sola vez al año y se entrega únicamente en una edición limitada de 200 frascos. No se intenta forzar el aumento de la cantidad de miel, sino que se valora mantener un entorno en el que las abejas puedan vivir sanas dentro de la naturaleza. Esta es una forma de apicultura sostenible, arraigada en el respeto hacia las abejas y la naturaleza.

La miel recolectada se envasa sin calentar y sin aditivos. Al no calentarla y no añadir nada innecesario, se puede percibir tal cual el aroma y el sabor originales que las flores han cultivado. Este cuidadoso trabajo manual es una labor en las antípodas de la producción masiva, que no escatima en tiempo ni en esfuerzo. Cabe señalar que el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar advierte que no se debe dar miel a los lactantes menores de un año.

Resumen: la naturaleza y la labor humana que habitan en una gota

La cultura apícola de Japón se ha cultivado a lo largo de mucho tiempo, en la convivencia entre la naturaleza del satoyama y la vida de las personas. La labor apícola que camina junto a la abeja japonesa en el rico entorno del sagrado Monte Daisen. Esa bendición se materializa como la «miel de Daisen», una edición limitada de 200 frascos una vez al año. En cada gota terminada sin calentar y sin aditivos habitan en silencio las cuatro estaciones del Monte Daisen y la labor de las abejas. ¿Qué le parece añadir con delicadeza una historia de la naturaleza a su mesa cotidiana?

▶ Ver la lista de mieles del Monte Daisen